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Día 0, el día en que todo paró

Hoy hace justo un año que se paró todo en el mundo de las Fallas. Un año en que la pandemia se llevó las ilusiones de mucha gente.

Tal día como hoy amanecíamos como otro día cualquiera la Plantà seguía su curso, pero ya había en el ambiente algo que indicaba que las cosas no iban bien y es que cada vez los rumores de una posible suspensión de las Fallas cogían más y más fuerza. Nadie quería creer en que las Fallas pudiesen suspenderse, pero sobre todo, parar.

Las señales estaban ahí. Ya desde la Cridà se decía que era una irresponsabilidad que, con las noticias que llegaban de Italia, se celebrasen mascletàs, verbenas o cualquier otro acto relacionado con las Fallas. En la mascletà de ese 10 de marzo ya se intuía que algo no iba bien, había demasiados huecos en una plaza y en un momento en que “de normal” está a rebosar. Incluso hasta el pirotécnico de Pirotecnia Crespo intuía que esa sería la ultima mascletà que se iba a disparar.

Luego llegó el caos. Las Fallas se suspendían. Todo el trabajo paró en seco. Nadie sabía que hacer ya que las piezas estaban en la calle y muchas de ellas ya montadas. La ley decía que al no haber Fallas, las piezas tenían que salir de la calle. Los artistas falleros demostraron de que pasta están hechos, igual que montan verdaderas obras de ingeniería supieron desmontarlas sin el menor rasguño. Y las que no pudieron ser desmontadas por el riesgo y complejidad que llevaba hacerlo, ardieron con nocturnidad y soledad.

Entonces ella se convirtió en un símbolo, involuntario hay que decirlo, de los días más duros de la cuarentena.

Y ahí siguió presidiendo la Plaza del Ayuntamiento hasta que siguió el mismo destino que el resto de sus compañeras, quedar almacenada hasta nueva orden.

Un año después, la incertidumbre sigue sobrevolando a todo lo que rodea a las Fallas. A pesar de haber varias vacunas en el mercado y cada vez más gente vacunada; con unos protocolos muy estrictos (que si se cumplen el riesgo es mínimo) que se establecen para organizar cualquier evento. La idea de organizar algo parecido a un acto fallero sería posible. Pero la experiencia nos dice que de la imprevisibilidad e irresponsabilidad de la gente no nos podemos fiar.

Así estamos, a la espera de ver plantadas las fallas que hace un año fueron desmontadas y retomar la fiesta donde quedó parada. Aunque cuando volvamos ya nada será igual ni nosotros ni las fallas.

Anie Things
(Enguera, 1977) Fundadora de  Locos por las Fallas. Graduada en Imagen y Sonido. En Locos por las Fallas: redactora, corresponsal, fotógrafa, Community Manager (Twitter e Instagram), diseñadora de la pagina